sociedad de estudios e investigaciones filosóficas

 
 

La ilusión de Ser...










Trampas, vicios y manías del ego


Para llegar a uno mismo, al Ser esencial,  primero que nada debemos domar a esa ilusión tatuada en nuestra mente por la familia, la sociedad y la llamada “cultura” de eso que llamamos ego...


Ilusión con la que nos identificamos y que nos retiene en una especie de cárcel mental. Se logra esto, observando objetivamente hasta donde nos es posible, la cotidiana conducta de ese personaje que nos posee.


He aquí una lista, no exhaustiva, de los defectos  que debemos vencer para llegar a actuar como un Ser de conciencia. Quien añade conciencia, añade felicidad a su vida...



Ilusión


- El Ego se alaba sin cesar… El Ego se maltrata, pero en el fondo quiere que le digan que sus defectos no son tan graves o que lo admiren por su franqueza y “humildad”…


- El Ego habla sin entender lo que está diciendo porque, en verdad, no puede conocer nada pues gira alrededor de sí mismo…


- El Ego proyecta su imagen en todo el mundo. Si tiene miedo, el mundo es feo. Si está eufórico, el mundo es bello. Si tiene deseos perversos, ve pervertidos en todas partes…


- El Ego cree que él es lo que piensa, siente, hace. Si critican algo de él, se ofende…


- El Ego no ve diferencia entre lo que tiene y lo que es él. Los objetos son su continuación. Es capaz de matar si le dañan, por ejemplo, su automóvil…


- El Ego goza de su propia violencia, como también goza de su insatisfacción e incultura…


- Como el tiempo es su enemigo porque lo acerca a la muerte, el Ego se preocupa de la edad, es decir, de sus cambios físicos. Cambios que oculta con tatuajes, piercings, adornos…


- El Ego siempre enjuicia a los demás poniéndose él como medida: son mejores, peores o iguales a él…


- El Ego tiene buenas razones para justificar sus errores: son culpa de las circunstancias o de los otros…


- El Ego discute para demostrarse a sí mismo que es más inteligente que los otros. Su táctica es decir “¡No!”…


- El Ego es codicioso: no ama sino que desea poseer…

- El Ego dice que le suceden cosas “extraordinarias”: ha visto un platillo volador, ha tenido una visión, conoce a un personaje famoso, etc. Lo que le “sucede” lo cuenta para ponerse en valor y sentirse superior a los que lo escuchan…


-Cuando alguien muere, el Ego se alegra porque no es él quien expiró…


- El Ego oculta un mordisco detrás de cada alabanza que concede…


- Al Ego le gusta agradar y se coloca máscaras de diferentes personalidades para caer bien. Se hace el honesto o el fuerte o el delicado o el niño, según con quien está…


- El Ego se preocupa por dejar sus huellas en algún lado: firma paredes, pone sus fotografía en marcos, funda escuelas, lucha por obtener medallas y premios, etc…


- Al Ego le gusta mandar a otros y goza apoderándose de voluntades ajenas. Sufre cuando otro lo manda. Detesta a cualquier clase de maestro…


- Al Ego le gusta vivir junto a los que tienen poder o fama y es servil con ellos por envidia…


- El Ego no sabe escuchar: supone lo que le van a decir y reacciona según sus suposiciones sin dejar hablar al otro…


- El Ego es un vampiro de energía: cuando visita a alguien es capaz de hablarle de sí mismo durante horas sin preguntarle ni siquiera si está bien de salud…


-La Auto-observación de nuestro ego, debe ser una constante en nuestra vida diaria: es la básica y esencial primera lucha, para poder acceder a planos de conciencia mas elevados...


La cárcel del Ego


Si hay algo fácil en este planeta es caer presos del ego y vivir bajo la esclavitud del odio y el resentimiento. Cualquier mirada, cualquier palabra o -lo más común- cualquier interpretación de tus gestos o dichos puede desencadenar una guerra de proporciones…

Los sentimientos, para bien o para mal, pueden convertirse en cárceles y así como quedas preso de un enamoramiento, también puedes encadenarte a la rabia o el resentimiento por eso que dijo o no dijo, porque no te miró, por como te miró, porque no te saludó, porque dijo esto o aquello de ti… etc.


El alma está siempre serena y abierta a las experiencias que la vida le tiene que mostrar, pero el ego vive encerrado en un pequeño cubículo de ideas acerca de lo que desea recibir de los demás. Un ego contento recibe muchas atenciones… y si es ignorado se volverá un ego triste o –mucho peor– un ego resentido y que buscará las formas de salir para expresar la furia que lleva dentro...

Por eso vemos a tanta gente malhumorada, quejándose y despotricando contra el gobierno, los políticos, la policía, el sistema, la educación, los medio de comunicación, el vecino, la comadre, los hijos, etc.


Otros quedan presos en sus cárceles de odio y van con los dientes apretados mascullando su envidia por los que les superan y su rencor por todos aquellos que le han causado un daño ya sea real o imaginario y cierran sus corazones a los demás impidiendo la entrada a todas las formas de amor...

Estas cárceles siempre son opcionales ya que eres tú quien elige todos los días vivir la vida desde el alma o desde el ego...

Vivir desde el alma te hace libre y permite que expreses tu verdadero SER que es siempre tolerante y comprensivo, vive en unidad con el TODO por lo que se siente tan parte de este Universo como tú…

No debes olvidar que eres tú quien califica su propia realidad en todo momento y la vas manifestando desde dentro, con pensamientos y emociones. Si vibras en antipatías y rencores difícilmente podrás salir de tu propia cárcel...

Recuerda que las puertas del corazón solo se pueden abrir desde adentro y por más que lo intenten desde afuera, solo tú tienes la llave y puedes permitir la apertura de tu corazón para recibir del Universo y de los otros seres del planeta todo lo que tiene para brindarte…

Abrirse es como recibir el aire de la mañana… es un baño de brisa fresca que te renueva y te libera…

¿Qué eliges tú? ¿Seguir en tu cárcel o liberarte? ¿Vivir desde el alma o desde el ego?


Reflexión: La auto-observación de nuestro Ego debe ser cultivada: es la básica y esencial práctica, para acceder a planos de conciencia más elevados y erradicar poco a poco las mascaras detrás de la cual, se esconde realmente lo que somos...




-Miguel García-













 

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