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Discernimiento y Comprensión










Discernimiento: capacidad que confiere la Conciencia libre, de saber en un momento dado, que es subjetivo y que es objetivo, que está en su lugar y que fuera de lugar etc...


Sin Discernimiento, una persona no sabe porqué vive, para qué vive, que quiere et. Por consiguiente, alguien así, aunque quiera hacer, no puede, pues no sabe en un momento dado que es qué...


Sin Discernimiento, no se puede realizar un trabajo de toma de Conciencia de nosotros mismos, pues sin el no podemos saber si en un momento dado, es la Conciencia, el ego ó la personalidad lo que se manifiesta en uno mismo...


El Discernimiento aflora paulatinamente en nosotros, a medida que vamos “comprendiendo” aquellos mecanismos psicológicos que nos condicionan, como son los falsos valores, la vieja forma de pensar y de sentir...


Sin Discernimiento, cualquier intento serio de enfrentarse al ego, es absurdo, inútil y demuestra, para quien así actúa, falta de madurez psicológica y anímica...


A este respecto nos dice el V.M. Samael:



-COMPRENSIÓN CREADORA-


“El Ser y Saber deben equilibrarse mutuamente a fin de establecer en nuestra  psiquis la llamarada de la comprensión. Cuando el Saber es mayor que el  Ser origina confusión intelectual de toda especie. Si el Ser es mayor que el  Saber puede dar casos tan graves como el del santo estúpido. En el terreno  de la vida práctica conviene auto-observar con el propósito de auto- descubrirnos.


Es precisamente la vida práctica el gimnasio psicológico, mediante el cual podemos  descubrir nuestros defectos. En estado de alerta percepción, alerta novedad, podremos verificar  directamente que los defectos escondidos afloran espontáneamente.  Es claro que defecto descubierto debe ser trabajado conscientemente, con el propósito de separarlo de nuestra psiquis.


Ante todo no debemos identificarnos con ningún yo -defecto, si es que en realidad  deseamos eliminarlo. Si parado sobre una tabla deseamos levantar ésta para colocarla arrimada a una pared, no  sería posible esto si continuáramos parados sobre ella.


Obviamente debemos empezar por separar a la tabla de sí mismos, retirándonos de la  misma y luego con nuestras manos levantar la tabla y colocarla recargada al muro.


Similarmente no debemos identificarnos con ningún agregado psíquico si es que en verdad deseamos separarlo de nuestra psiquis. Cuando uno se identifica con tal o cual yo, de hecho lo fortifica en vez de desintegrarlo.


Supongamos que un yo cualquiera de lujuria se adueña de los rollos que tenemos en el  centro intelectual para proyectar en la pantalla de la mente escenas de lascivia y morbosidad  sexual, si nos identificamos con tales cuadros pasionarios, indubitablemente aquel yo lujurioso se fortificará tremendamente.


Más si nosotros en vez de identificarnos con esa entidad, la separamos de nuestra psiquis considerándola como un demonio intruso, obviamente habrá surgido en nuestra intimidad la comprensión creadora.


Posteriormente podríamos darnos el lujo de enjuiciar analíticamente a tal agregado con el propósito de hacernos plenamente conscientes del mismo.


Lo grave de las gentes consiste precisamente en la identificación y esto es lamentable. Si las gentes conocieran la Doctrina de los Muchos, si de verdad entendieran que ni su propia vida les pertenece, entonces no cometerían el error de la identificación.


Escenas de ira, cuadros de celos, etc., en el terreno de la vida práctica resultan útiles cuando nos hallamos en constante auto-observación psicológica.  Entonces comprobamos que ni nuestros pensamientos, ni nuestros deseos, ni nuestras acciones nos pertenecen. Incuestionablemente múltiples yoes intervienen como intrusos de mal agüero para poner en nuestra mente pensamientos y en nuestro corazón emociones y en nuestro centro motor acciones de cualquier clase.


Es lamentable que no seamos dueños de sí mismos, que diversas entidades psicológicas  hagan de nosotros lo que les viene en gana.


Desafortunadamente ni remotamente sospechamos lo que nos sucede y actuamos como simples marionetas controladas por hilos invisibles.


Lo peor de todo esto es que en vez de luchar por independizarnos de todos estos  tiranuelos secretos cometemos el error de vigorizarlos y esto sucede cuando nos identificamos. Cualquier escena callejera, cualquier drama familiar, cualquier riña tonta entre cónyuges se debe indubitablemente a tal o cual yo y esto es algo que jamás debemos ignorar.


La vida práctica es el espejo psicológico donde podemos vernos a sí mismos tal cual  somos. Pero ante todo debemos comprender la necesidad de vernos a sí mismos, la necesidad de cambiar radicalmente, solo así tendremos ganas de observarnos realmente.


Quien se contenta con el estado en que vive, el necio, el retardatario, el negligente, no  sentirá nunca el deseo de verse a sí mismo, se querrá demasiado y en modo alguno estará dispuesto a revisar su conducta y su modo de ser. En forma clara diremos que en algunas comedias, dramas y tragedias de la vida práctica intervienen varios yoes que es necesario comprender.


En cualquier escena de celos pasionarios entran en juego yoes de lujuria, ira, amor propio, celos, etc., etc., etc., que posteriormente deberán ser enjuiciados analíticamente, cada  uno por separado a fin de comprenderlos íntegramente con el evidente propósito de desintegrarlos totalmente.


La comprensión resulta muy elástica, por ello necesitamos ahondar cada vez más  profundamente; lo que hoy comprendimos de un modo, mañana lo comprenderemos mejor.


Miradas las cosas desde este ángulo podemos verificar por sí mismos cuan útiles son las diversas circunstancias de la vida cuando en verdad las utilizamos como espejo para el auto-descubrimiento.


En modo alguno trataríamos jamás de afirmar que los dramas, comedias y tragedias de la vida práctica, resultan siempre hermosos y perfectos, tal afirmación sería descabellada. Sin embargo, por absurdas que sean las diversas situaciones de la existencia, resultan maravillosas como gimnasio psicológico.


El Trabajo relacionado con la disolución de los diversos elementos que constituyen el mí mismo, resulta espantosamente difícil.

Entre las cadencias del verso también se esconde el  delito. Entre el perfume delicioso de los templos, se esconde el delito.


El delito a veces se vuelve tan refinado que se confunde con la santidad y tan cruel que  se llega a parecer a la dulzura.


El delito se viste con la toga del juez, con la túnica del Maestro, con el ropaje del  mendigo, con el traje del señor y hasta con la túnica del Cristo. Comprensión es fundamental, más en el Trabajo de disolución de los agregados psíquicos, no es todo, como veremos en el  capítulo siguiente.


Resulta urgente, inaplazable, hacernos conscientes de cada Yo para separarlo de nuestra  Psiquis, más eso no es todo, falta algo más...”


Y continua el M. Samael diciéndonos...:



                               -NORMAS INTELECTUALES-


“En el terreno de la vida práctica cada persona tiene su criterio, su forma más o menos rancia de pensar y nunca se abre a lo nuevo; esto es irrefutable, irrebatible, incontrovertible. La mente del humanoide intelectual está degenerada, deteriorada, en franco estado de involución.

Realmente el entendimiento de la humanidad actual es similar a una vieja estructura mecánica inerte y absurda, incapaz por sí misma de cualquier fenómeno de elasticidad auténtica.


Falta ductibilidad en la mente, se encuentra  enfrascada en múltiples normas rígidas y extemporáneas. Cada cual tiene su criterio y determinadas normas rígidas dentro de las cuales acciona y reacciona incesantemente.


Lo más grave de toda esta cuestión es que las millonadas de criterios equivalen a  millonadas de normas putrefactas y absurdas. En todo caso las gentes nunca se sienten  equivocadas, cada cabeza es un mundo y no hay duda que entre tantos recovecos mentales, existen muchos sofismas de distracción y estupideces insoportables.


Mas el criterio estrecho de las multitudes, ni remotamente sospecha el embotellamiento  intelectivo en que se encuentra. Estas gentes modernas con cerebro de cucaracha piensan de sí mismas lo mejor, presumen de liberales, de super-genios, creen que tienen muy amplio criterio.


Los ignorantes ilustrados resultan ser los más difíciles, pues en realidad, hablando esta vez en estilo socrático diremos: «No solamente no saben, sino que además ignoran que no saben». Los bribones del intelecto aferrados a esas normas anticuadas del pasado se procesan violentamente en virtud de su propio embotellamiento y se niegan en forma enfática a aceptar algo que en modo alguno pueda encajar dentro de sus normas de acero.


Piensan los sabihondos ilustrados que todo aquello que por uno u otra causa se salga del camino rígido de sus procedimientos oxidados es absurdo en un ciento por ciento. Así de este modo esas pobres gentes de criterio tan difícil se auto-engañan miserablemente.


Presumen de geniales los pseudo-sapientes de esta época, ven con desdén a quienes tienen el valor de apartarse de sus normas carcomidas por el tiempo, lo peor de todo es que ni  remotamente sospechan la cruda realidad de su propia torpeza. La mezquindad intelectual de las mentes rancias es tal que hasta se da el lujo de exigir demostraciones sobre eso que es lo real, sobre eso que es real, sobre eso que no es de la mente.


No quieren entender las gentes del entendimiento raquítico e intolerante que la  experiencia de lo real sólo adviene en ausencia del Ego. Incuestionablemente en modo alguno  sería posible reconocer directamente los misterios de la vida y de la muerte en tanto no se haya

abierto dentro de nosotros mismos la Mente Interior.


No está demás repetir en este capítulo que sólo la CONCIENCIA Superlativa del Ser puede conocer la verdad. La mente Interior sólo puede funcionar con los datos que aporta la CONCIENCIA Cósmica del Ser.


El intelecto subjetivo con su dialéctica razonativa, nada puede saber sobre eso que se escapa a su jurisdicción. Ya sabemos que los conceptos de contenido de la dialéctica razonativa se elaboran con los datos aportados por los sentidos de percepción externa.


Quienes se encuentran embotellados dentro de sus procedimientos intelectuales y normas fijas, presentan siempre resistencia a estas ideas revolucionarias. Sólo disolviendo el  Ego en forma radical y definitiva es posible despertar la CONCIENCIA y abrir realmente la Mente Interior.


Sin embargo como quiera que estas declaraciones revolucionarias, no caben dentro de la  lógica formal, ni tampoco dentro de la lógica dialéctica, la reacción subjetiva de las mentes involucionantes opone resistencia violenta.


Quieren esas pobres gentes del intelecto meter el océano dentro de un vaso de cristal, suponen que la universidad puede controlar toda la sabiduría del universo y que todas las leyes del Cosmos están obligadas a someterse a sus viejas normas académicas. Ni lejanamente sospechan esos intonsos, dechados de sabiduría, el estado degenerativo en que se encuentran.


A veces resaltan tales gentes por un momento cuando vienen al mundo esoterista, más pronto se apagan, como fuegos fatuos, desaparecen del panorama de las inquietudes espirituales, se los traga el intelecto y desaparecen de escena para siempre.


La superficialidad del intelecto nunca puede penetrar en el fondo legítimo del Ser, empero los procesos subjetivos del racionalismo pueden llevar a los necios a cualquier clase de conclusiones muy brillantes pero absurdas.


El poder formulativo de conceptos lógicos en modo alguno implican la experiencia auténtica de lo real. El juego convincente de la dialéctica razonativa auto-fascina al razonador haciéndole confundir siempre gato con liebre. La brillante procesión de ideas ofusca al bribón del intelecto y le da cierta autosuficiencia tan absurda como para rechazar a todo eso que no huela a polvo de biblioteca y tinta de universidad.


El «Delírium Tremens» de los borrachos alcohólicos tiene síntomas inconfundibles, pero el de los ebrios de las teorías se confunde fácilmente con la genialidad. Al llegar a esta parte de nuestro capítulo, diremos que ciertamente resulta muy difícil saber donde termina el intelectualismo de los bribones y donde comienza la locura.


En tanto continuemos embotellados dentro de las normas podridas y rancias del intelecto, será algo más que imposible la experiencia de eso que no es de la mente, de eso que no es del tiempo, de eso que es lo real...”


Después de estos matices importantes ,reseñados por el M. Samael, continuamos nuestras reflexiones sobre el Discernimiento y la Comprensión...


Es así ,que solamente después  de haber entrenado la Conciencia en discernir, es que nos podemos dar el lujo  de COMPRENDER algo...


Si, el Discernimiento nos permite separar lo objetivo de lo subjetivo y de ver que es qué, es solamente después de esto que podemos darnos el lujo de comprender el conjunto de una situación...


El defecto de la impaciencia, ofusca la psiquis, la conciencia, por lo que esto nos impide el Discernimiento y por ende, la Comprensión...


La Comprensión tiene grados: No es lo mismo la Comprensión del que empieza en un aspecto de la vida, que alguien que lleva tiempo ejercitándola...


La Comprensión, no tiene nada que ver con el tiempo ( ejemplo: la Meditación) aunque este, es necesario para que esta surja en un momento dado. “ Y el tiempo le dijo al tiempo, lo que el tiempo conocería  a su tiempo...”


El tiempo es el factor necesario para que la Comprensión de algo cristalice; es por eso que se puede decir, que a nivel Hermético, el tiempo es un gran profesor ó Maestro, pues en su momento, nos permitirá comprender una situación ó verdad espiritual...


La Comprensión, es la facultada de la Conciencia que nos permite ver el conjunto de una situación, tanto en su aspecto positivo como negativo, es pues la Comprensión, una Facultad Integradora...


En lo psicológico, no podemos comprender una situación, sin ponernos en el lugar de los demás, pues de otro modo, solo veríamos un lado de la situación, un solo polo y hay no habría integración...


De esto se deduce la importancia de desarrollar la Tolerancia, la cual nos permite ponernos en el lugar de los demás CONSCIENTEMENTE, para así comprender no solo nuestro punto de vista, sino el ajeno, pudiendo así realizar la Integración Psicológica...


En lo espiritual, si queremos comprender como funciona la vida  , el Cosmos y  aquello que llamamos Dios ó Espíritu, debemos separarnos de nuestros funcionalismos intelectuales, para que en la captación de los fenómenos, no se produzcan falseamientos con nuestros conceptos...


Así el sabio comprende al permitir que la Naturaleza y todos sus  fenómenos, le hablen de cómo son, lo cual le permite Comprender el hondo significado de las cosas...


Visto esto, la ciencia y cualquier ser humano , está y estará en la IMPOSIBILIDAD de Comprender el fenómeno de la vida y del Universo, si nos empeñamos en ver todos los fenómenos como hechos aislados...


Tenemos la necesidad de Comprender que la vida, el Universo y todos sus fenómenos, están INTER- RELACIONADOS entre si íntimamente, pues el Cosmos nos demuestra una y otra vez , su Orden  e Integración, por lo que entonces , solo se le puede Comprender en su conjunto y no olvidarnos que la Comprensión, es una Facultad Integradora...


Para los antiguos Egipcios, esto era conocido, por ello formularon en el Kybalión ( Libro Hermético) La Ley de Correspondencias y de Causa y Efecto, pues habían comprendido la Inter. - Relación e Inter.- Dependencia de todo lo existente, desde lo mas pequeño, hasta lo mas grande...


Debemos saber, que en el fondo, la Comprensión es una facultad del Ser Intimo e Individual de cada ser humano , por lo que cuando un Alma madura en algún aspecto, el Ser le confiere el  “DONUM  DEI” ó capacidad de comprender algo en su aspecto transcendental...


La Comprensión, se relaciona íntimamente con el Nivel de Ser de una persona. Dentro de cada Nivel de Ser, hay  niveles de Comprensión. Por ello se dice que la Comprensión es elástica...


El grado de Comprensión más elevado, se obtiene cuando una persona llega al grado de ISHMESCH...


Si, el Discernimiento nos lleva a la Comprensión...













 

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