La creación de mitos

‍Introducción


‍Los mitos son uno de los medios que emplean las sociedades humanas para  interpretar las fuerzas creativas, los fenómenos naturales y los acontecimientos de carácter sobrenatural y divino. Procuran explicar, por ejemplo, como llegaron al mundo la maldad y la muerte, o la relación entre tiempo y eternidad: también describen sucesos tales como el comienzo o el fin del mundo, o las hazañas de los héroes culturales y fundacionales. Los mitos ofrecen una visión de la condición humana y constituyen una fuente de inspiración y consuelo, cuando los seres humanos se enfrentan con lo desconocido y lo aparentemente irreconciliable...


‍Aunque parezca que los descubrimientos científicos hayan invalidado la verdad literal de muchos mitos, estos siguen siendo todavía poderosos modelos emocionales, psicológicos y espiritua­les. Para el historiador y el arqueólogo, los mi­tos ofrecen además, un registro ilustrativo de religión, historia, política, filosofía y un tipo de psicología que abarca el Inconsciente Colectivo...


‍En todas las principales tradiciones mitológi­cas tienen especial importancia ciertos tipos de mitos, en particular los que se refieren a la creación del hombre y la creación del univer­so.Estos últimos se denominan cosmogonías...


‍El Mito Mesopotámico


‍Los mitos de las antiguas civilizaciones mesopotámicas que se remon­tan por lo menos al tercer milenio A.C., de­muestran la lucha de la humanidad por com­prender su relación con el ambiente natural y afirmar su control sobre sus fuerzas impredecibles y desconocidas de la naturaleza. En una tierra dominada por las  inundaciones del Tigris y el Eufrates, era inevitable que el tema central fuera el triunfo del orden sobre el caos acuático. Los mitos fueron registrados por vez primera, por los Sumerios y más tarde se apoderaron de ellos los semitas del sur de  Mesopotamia, durante el período Acadio antiguo o el poste­rior período Amorrita. En cierta medida, pasa­ron a los Asirios que vivían en el norte de Mesopotamia, desde el 1200 A.C. hasta la caída de su imperio, en el 612 A.C.  La mitología mesopotámica incluye inter­pretaciones de las fuerzas cósmicas que mo­delaron la creación y leyendas de heroicos viajes humanos y conflictos épicos, tales como la Epopeya  de Gilgamesh (ver más abajo).  También hay mitos sobre los dioses de las ciudades, que reflejan los cultos de las ciudades-estados autónomas de la región. Todos los años, se escenificaban rituales y mitos en el festival babilonio de Año Nuevo, cuando el orden se veía amenazado por las inundaciones primaverales... 


‍El mito que so­portaba la liturgia de este festival se representaba el cuarto de los once días que duraba la celebración. Los versos iniciales del mito describen las fuerzas que intervinieron en la creación. Mucho antes de que la tierra o el ciclo tuvieran un nombre, Apsu el agua dul­ce y Tiamat, el agua salada, unieron sus fuer­zas para producir las olas tumultuosas que dieron origen a toda la vida. Sus primeras creaciones fueron los dioses Lakhmu y Lak-hamu, pero antes de alcanzar su completo de­sarrollo, produjeron otros dioses más fuertes todavía, Anshar (el Cielo) y Ki-shar (la Tie­rra), representantes del mundo celeste y el te­rrenal, de cuya relación hierogámica nacerá En-lil, que desune a la pareja, posee a su ma­dre y se convierte en padre de todo lo vivien­te. Él mito continúa con la narración porme­norizada de estos conflictos 

‍ y culmina con el triunfo de Marduk, el campeón de la corte ce­lestial, que impone el orden frente a la ame­naza del caos primigenio. La lucha por man­tener el orden frente al caos se refleja tam­bién en los mitos Cananeos, entre los cuales destaca la Epopeya de Baúl, registrada en unas tabletas halladas en la antigua ciudad de Ugarit, en Siria...


‍La versión de la Epopeya de Gilgamesh Acadia que ha llegado hasta nosotros data del pri­mer milenio A.C., aunque se trata de la nove­la más antigua de la humanidad, escrita con toda probabilidad en el s. XXII A.C. Narra cómo Gilgamesh, gobernante de la ciudad de Uruk, en el sur de Mesopotamia, derrota y posteriormente se hace amigo del "hombre de los bosques", Enkidu y rechaza los avan­ces de la diosa del amor, Ishtar. Tras la muer­te de Enkidu, por venganza de la despechada diosa, un desolado Gilgamesh parte en busca del secreto de la vida eterna, escondido en una hierba marina que le ayudará a encontrar su anciano antepasado. Utnapischtim. Pero  cuando Gilgamesh está ya a la vista de la portentosa planta, una serpiente se la arrebata y huye con ella a un sitio inaccesible para el héroe...


‍El Antiguo Testamento


‍La historia de la creación, según el pueblo ju­dío, es la misma versión adaptada posterior­mente por el cristianismo y aparece en el Li­bro del Génesis, el primer libro del Antiguo Testamento. El Génesis utiliza imágenes to­madas de la mitología babilonia, pero las mo­dela de acuerdo con su propia visión de la re­lación entre Dios y el hombre... 


‍De la oscuri­dad y el vacío. Dios crea el cielo y la tierra, descansando al séptimo día, tras seis días de trabajo. Dios crea el hombre (Adán) a partir del polvo y sopla para infundirle vida. Crea una mujer (Eva) para Adán, de una de sus costillas y coloca a hombre y mujer en el jar­dín del paraíso (Edén). Pero una astuta ser­piente convence a Eva para que coma el fruto prohibido del árbol de la Sabiduría, fruto que ella comparte con Adán. Dios castiga a Adán y Eva por su desobediencia, expulsándoles del jardín idílico hacia el mundo del dolor y la muerte... 


‍Con la expulsión del jardín, comienza la historia del hombre, de la humanidad im­perfecta. La historia del hijo de Adán. Caín que, al matar a su hermano Abel comete el primer asesinato, destaca una vez más la imperfección humana y el alejamiento del hom­bre de Dios...


‍Los Mitos del Antiguo Egipto


‍El mito de la creación Egipcio. tal y como se representa en un papiro que data del 1000 A.C. Nut, la diosa del cielo, se curva sobre Geb, el dios de la Tierra, mientras que Ra, el dios , viaja entre ambos en su barca solar.


‍Durante el imperio antiguo (2575-2134 a.C.), los poderosos sacerdotes de los tres principa­les centros teológicos de Egipto (Heliópolis, Menfis y Hermópolis) procuraron centralizar los numerosos cultos exis­tentes en el período predinástico y en los pri­meros tiempos dinásticos. Cada casta sacerdotal trabajaba para  explicar como trabaja en la creación  su dios creador y su control so­bre los dioses menores y los seres humanos...


‍Numerosos mitos se asociaron con la fuerza cósmica del Sol y su relación con la tierra y el cielo, el poderoso fenómeno natural que sir­vió de marco a la vida egipcia. Durante este período de actividad religiosa, la cosmogonía de Heliópolis resultó ser la más influyente. Cuenta cómo Atón, que llegó a identificarse por completo con el dios-sol Ra, emergió de Nun, el océano primigenio. Amón-Ra generó posteriormente a Shu, el dios del aire y a Tefnet, diosa de la humedad que juntos, cre­aron a Geb, el dios de la tierra, y a Nut, señora del cielo. Los hijos de Geb fueron las dei­dades por así decirlo encarnadas: Osiris, Isis y Seth...


‍Aparte de las cosmogonías, surgieron otros mitos a partir de los cultos locales, de lugares religiosos especiales, o de animales dotados de características humanas o espirituales. Uno de los temas mitológicos más importan­tes, no obstante, fue la muerte y la resurrec­ción. El dios Osiris se consideraba al mismo tiempo el dios de la vegetación (que traía nue­va vida cuando el Nilo volvía a su cauce, des­pués de las inundaciones) y el de los muertos, que daban la bienvenida al difunto a su nueva vida en la Tierra de los Muertos. Se creía que Osiris había sido asesinado y mutilado por su hermano, Seth, que le tenía celos... 

‍Su cuerpo había sido desparramado por todo Egipto, pero su hermana-esposa. Isis, lo­gró recuperarlo. Por medios mágicos, devol­vió a Osiris una existencia animada y conci­bió un hijo suyo, Horus, que acabó luchando contra Seth para vengar la muerte de su padre. La disputa se resolvió ante un tribunal divino, que se declaró en favor de Horus. Entonces Osiris volvió a la vida y fue reinvestido Rey y Juez de los Muertos...


‍El Diluvio


‍Hay muchas historias acerca de un diluvio uni­versal: en la mitología griega, en la india, en la mesopotámica antigua, además de la que figu­ra en la Biblia hebrea. Según la versión bíblica, Dios provocó un diluvio para castigar a la hu­manidad por su maldad, aunque advierte al justo Noé (noveno en la descendencia de Adán) de la inminente catástrofe y promete salvarle a él y a su familia. Noé recibe instruc­ciones de construir un arca y poner en ella un ejemplar macho y una hembra de cada especie animal. Al acabar el diluvio, Dios bendice a Noé y otorga a la humanidad la tierra y todas  las cosas que hay en ella para su sustento y promete no volver a provocar un diluvio. Numerosos elementos del relato bíblico del di­luvio (la construcción del arca, la paloma que se envía desde el arca y regresa con una rama de olivo en el pico) aparecen también en los mitos babilónicos. El personaje de Utnapischtim, en la Epopeya de Gilgamesh, como Noé, sobrevive a la destrucción siguiendo las indica­ciones divinas de construir un arca. En el mito babilonio, el diluvio aparece como consecuen­cia de una discusión entre los dioses, más que como un castigo divino por la maldad humana...

‍Mitos hindúes en India


‍Las diversas versiones hindúes de la creación difieren considerablemente, aunque no se ex­cluyen entre sí. La más antigua aparece en el Rig-Veda uno de los primeros textos sagrados de los hindúes. Los himnos narran cómo Indra, el dios de la tormenta, separó el cielo de la tierra, mientras que en otros se dice que esto lo hizo Varuna, guardián del orden cós­mico. Otro himno cuenta que los dioses sacri­ficaron un gigante y de su mente brotó la Luna, de su ojo el Sol, Indra y Agni (el dios del fuego) de su boca, el viento de su respiración, el aire de su ombligo, el cielo de su cuer­po y la tierra de sus pies. Las cuatro castas también surgieron de su boca, brazos, muslos y pies, convirtiéndose respectivamente en sa­cerdotes, soldados, mercaderes y obreros... 


‍La mayoría de los mitos hindúes de la crea­ción hablan de una primera divinidad mascu­lina que realizó la creación a partir del caos, aunque hay una versión, contenida en los an­tiguos textos sánscritos conocidos como los Upanishadd, que describe que el Alma Univer­sal adoptó la forma de un hombre que dandose cuenta de su existencia solitaria, declaró: "Este soy yo", produciendo así el nombre "yo". Deseando la presencia de otro, se divi­dió en dos para formar lo masculino y lo fe­menino, pero se sintió desunido y entonces unió las dos partes como marido y mujer. Jun­tos produjeron la humanidad y entonces, adoptando la forma de parejas de animales, originaron todas las demás criaturas...


‍Las dos grandes epopeyas hindúes, el Rama-Yana y el Mahabarata, han sido, tradicionalmente, los mitos hindúes más accesibles y po­pulares.


‍Muchos hindúes los consideran un re­flejo de los dilemas y las responsabilidades morales y espirituales que encontramos en la existencia humana. Ambos mitos están pobla­dos de personajes que no son ni perfectamente buenos ni absolutamente malos y aunque cul­minan en batallas épicas donde el bien triunfa sobre el mal. No hay ningún ser, ni divino ni humano, que represente la bondad absoluta. La noción de bondad y maldad surge de la incapacidad de la mente mortal para darse cuenta de la Unidad del Ser Supremo, la realidad última...


‍(La torre de Babel, pintada por Pieter Brueghel el Viejo en 1569. La historia de la torre de Babel, narrada en el Antiguo Testamento, en el libro del Génesis, es un intento de explicar la diversidad de lenguas en el mundo. Los descendientes de Noé en Babilonia (todos los cuales hablaban una sola lengua) trataron de construir una torre que llegara hasta el cielo. Pero Dios, para castigar su presunción, acabó con su trabajo, haciéndoles hablar en distintas lenguas (perdiendo de este modo la capacidad de hablarse de forma inteligible). 


‍Mitología Griega


‍Las versiones griegas de la creación narran cómo Urano, el dios del cielo, nace de Gea, la diosa de la tierra. Urano desposa a Gea y de ellos nacen gigantes, los Titanes. Instigado por Gea, Cronos, el menor de los Titanes, castra a Urano por en­cerrar a sus hijos dentro de su cuerpo... 


‍Cronos gobierna ahora sobre sus herma­nos y hermanas y es padre de otros dioses junto con Rea, su esposa y hermana...


‍Cronos devora a estos dioses en cuanto nacen, a excepción de Zeus, que posteriormente destrona a su padre y le obliga a devolver a los hijos que se ha tragado. Después estalla la guerra entre los dioses más jó­venes (con Zeus a la cabeza) y los Titanes, ya ma­yores, en la cual triunfan aquellos. Zeus es elegi­do rey por los demás dioses y reina desde las al­turas del monte Olimpo, acompañado por su esposa Hera, cuyo culto fue, en un principio, el de una Diosa Madre. El poder sobre el cielo, el mar y el infierno se repartió entre Zeus, Poseidón y Hades, los hijos de Cronos. La familia de dioses sigue creciendo mediante bodas y nacimientos y muchos mitos se desarrollan en torno a las res­ponsabilidades, los celos, las tristezas y las haza­ñas de esta familia divina...


‍Algunos de los mitos griegos más célebres se centran en las hazañas de Heracles (llamado Hércules por los romanos), hijo de Zeus y de la mortal Alcmena. Al nacer, Heracles estrangula a dos serpientes enviadas por la celosa Hera para matarle y sigue realizando proezas de fuerza y coraje sobrehumanos. Sus hazañas más famosas son los doce trabajos, que incluían limpiar los es­tablos de Augias y descender a los infiernos.


‍Posteriormente, Heracles fue reverenciado como un dios, sobre todo por parte de los romanos. El heroísmo de Heracles es emulado por su ami­go Teseo, héroe ateniense, famoso por matar al Minotauro cretense y escapar después del labe­rinto, con ayuda del hilo de Ariadna y por la con­quista (junto con Heracles) de las Amazonas, una tribu de mujeres guerreras...


‍La mitología griega va más allá de los dioses del Olimpo, pasando por un catálogo de más perso­najes, entre los que destacan Perseo y Jasón, que intervinieron en hechos heroicos y luchas emo­cionales. A partir de los mitos de algunos dioses aparecieron cultos, como el de Dioniso, el dios del vino, cuya bebida era considerada el “Néctar de la Sabiduría” ,honrado en Ritos de sexualidad sagrada y el de Orfeo, poeta y tañedor de lira...


‍M.G.

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